Espacio grupal

Grupos de apoyo mutuo entre mujeres

Un espacio estable, cerrado y confidencial donde hablar de lo que cuesta y ser escuchada sin consejos no pedidos. No vienes a que te arreglen: vienes a sostener y a ser sostenida.

Dos mujeres abrazándose con cariño y calma

La idea

Lo que nos pasa a solas casi siempre es compartido

La culpa por descansar. El agotamiento que no se cuenta. La sensación de estar siempre a medias en todo. Vividas en privado parecen defectos personales; puestas en común, se revelan como lo que son: experiencias comunes con causas comunes.

Un grupo de apoyo mutuo es exactamente eso: mujeres que comparten una situación o un momento vital y se acompañan entre iguales. Yo no soy la experta que dice qué hacer; facilito el espacio para que el grupo pueda hacer su trabajo con seguridad y cuidado.

El resultado más valioso rara vez ocurre dentro de la sesión: es la llamada de un martes cualquiera, el mensaje a las once de la noche, la mujer que ya no está sola con eso.

Cómo funciona

Las reglas que lo hacen seguro

Un grupo funciona porque tiene un encuadre claro. Estos son los acuerdos que aceptamos todas al entrar.

Confidencialidad

Lo que se dice en el grupo se queda en el grupo. Sin excepciones, ni siquiera «en general» con terceros.

Escucha sin arreglar

No damos consejos que no se piden ni comparamos dolores. Se escucha para acompañar, no para resolver.

Habla desde ti

Cada una habla de su experiencia, en primera persona. Nadie interpreta lo que le pasa a otra.

Puedes pasar

Estar en silencio es una forma legítima de participar. Nadie tiene que contar nada para «merecer» su sitio.

Grupo cerrado

Una vez empieza el ciclo, no entran personas nuevas. La confianza necesita estabilidad para construirse.

Compromiso amable

Se pide asistencia regular, porque la ausencia repetida afecta al grupo. Pero la vida pasa, y eso se habla.

Una sesión por dentro

90 minutos, siempre la misma estructura

La repetición no aburre: tranquiliza. Saber lo que va a pasar libera energía para lo importante.

Ronda de llegada

Cómo llega cada una hoy, en una o dos frases. Sin desarrollar todavía.

Tema del encuentro

Una propuesta breve que traigo yo o que ha pedido el grupo, para abrir la conversación.

Espacio abierto

El corazón de la sesión: quien lo necesita habla, el grupo escucha y devuelve desde su propia experiencia.

Cierre y cuidado

Una palabra de salida por persona y una revisión de cómo queda cada una antes de irse.

Dos manos tendiéndose la una hacia la otra

Tamaño

De 6 a 10 mujeres.

Frecuencia

Cada quince días, 90 minutos.

Duración

Ciclos de 8 encuentros, renovables.

Formato

Presencial u online.

Dudas

Lo que suelen preguntarme

¿En qué se diferencia de una terapia de grupo?

En la terapia de grupo hay una profesional clínica que trabaja los procesos psicológicos de cada participante. En un grupo de apoyo mutuo la ayuda circula entre iguales: mi papel es facilitar el encuadre y cuidar que el espacio siga siendo seguro, no intervenir sobre lo que cada una trae.

¿Y si conozco a alguien del grupo?

Dímelo antes de empezar. En general no es un problema, pero si hay una relación cercana, laboral o familiar, prefiero ubicaros en grupos distintos para que ambas podáis hablar con libertad.

Soy muy tímida. ¿Voy a poder?

Sí. Las rondas están pensadas para que no haya que competir por el turno de palabra, y siempre puedes pasar. Muchas mujeres tardan dos o tres sesiones en hablar de verdad, y es completamente normal.

¿Puedo combinarlo con mi terapia individual?

Sin problema, y a menudo se complementan bien. Si tu terapeuta considera que en este momento no es recomendable, hazle caso: ese criterio clínico está por encima del mío.

Primer paso

¿Hablamos sin compromiso?

Una conversación de 20 minutos para contarme qué necesitas y ver juntas si alguno de estos espacios encaja contigo. Sin coste y sin ningún compromiso después.